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16 nov. 2012

SE REENCONTRARON DOS ESTRELLAS…


En memoria de una hermosa y gran mujer…La tía Rosita…


¿Quién era la Tía Rosita?... Para unos la hermosa Rosa Faingold, para otros la señora de Alberto, la hermana de la abuela Julia o del tío Natalio, la mamá de Elenita, Lilianita, Raquelita o Elsita…

Para nosotros, sus sobrinos-nietos, era La Tía Rosita y no sólo era la hermana de Aba (nuestra abuela Julia), sino que era como otra aba a la que siempre quisimos infinitamente y que sin dudarlo queríamos pasar aunque fuera tan solo un minuto a visitarla para que nos contara alguna de sus tantas historias…

La tía Rosita era una viajera y aventurera, que desbordaba alegría y cariño.

Enamoraba a cualquier persona que la conociera por su capacidad de ver lo mejor de cada quien y hacerlo sobresalir, por el interés que demostraba al escuchar a cada persona y sobretodo porque tenía una capacidad hipnotizadora cuando de contar sus historias se trataba…


Siempre escribía y cuando insistíamos un poquito sacaba ese cuaderno con páginas llenas de interesantes relatos que ella inventaba, ya que como ella bien decía: una página en blanco es la puerta abierta para dar rienda suelta a la imaginación y a la creatividad…

La verdad es que no hacía falta insistir mucho, porque yo creo que en realidad le encantaba que la rodeáramos y escucháramos anonadados uno o dos o tres de sus cuentitos…

A Montse había que introducirla al mundo de la tía, así que durante nuestros días en Buenos Aires, la calle Marcelo T. de Alvear fue una parada obligada…


En esta oportunidad nos relató la historia de las hermanas Quiroga cuya profesión consistía en llorar… las contrataban para llorar en los velatorios en algún pueblo del norte argentino, pero justo en aquella ocasión y por culpa de un error la risa se apoderó de sus lloros y no pudieron seguir haciendo de lloronas… y quien mejor que ella para contarnos el desenlace…


Gracias a nuestro “camarógrafo” Joan quedó este pequeño recuerdito de ese día…

Con estas poquitas líneas quiero compartir con ustedes lo especial que era la Tía Rosita y estoy segura que ahora estará con su hermana, la Aba Julia, quitándose la palabra la una a la otra para contar cada una sus historias y las dos muy presumidas y hermosas estarán como siempre alegrando a quien las mire…





7 comentarios:

TUT Maria Julia Fernández dijo...

Que lindo Anina, muy lindooo

Anónimo dijo...

Qué lindo lo que escribiste prima!! Se la va a extrañar a la tía! Hele

Anónimo dijo...

HERMOSO! Gracias :) - Ale

Pablo Nuño Amoedo dijo...

muy lindo che, abrazo grande!

Montserrat dijo...

No me canso de leer este pequeño cuentito de la tia rosita. Anis...,preciosos sentimientos dibujados con palabras. Muakkkssss

Inés dijo...

Muy bonito Anina, que suerte que hayais podido convivir con la tia Rosita en vuestro periplo.

laura dijo...

Qué hermoso, querida Anina, muy bello lo que escribiste sobre mamá! La recordamos siempre con gran amor, como a la querida tía Julia. Raquel