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15 dic. 2011

GAUCHISMO EN EL PARQUE NACIONAL DE LOS ALERCES

Fue en Esquel dónde comimos unas empanadas salteñas de vicio y de ahí arrancaríamos de nuevo hacia el Bolsón, pero esta vez cruzando por dentro del Parque Nacional de los Alerces. Ibamos sin carpas, pero ya hemos visto que la mejor opción para recorrer los parques o, en general, la Patagónia sería en tienda de campaña.

Desde Esquel hay un colectivo que sale a las 8:00  y te deja en varias zonas del Parque pero de no se entiende por qué pero solamente existe 1 vez al día y 3 días por semana…así que si entras un Miércoles…no sales hasta el sábado a no ser que vayas a dedo. Nosotras, ya que entramos a dedo, tampoco teníamos ni idea cuantosdías íbamos a estar ahí…eso sí, en alguno de los lagos pararíamos a pernoctar.

El Parque, situado en la cordillera de la provincia de Chubut, fue creado en 1937 para  proteger los bosques de lahuán o alerce, un exponente típico de la flora andino-patagónica. En nuestra ruta nos proponíamos ver el lago  Futalaufquen, lago Verde y el Rivadavia. De camino veríamos otros lagos, arroyos y ríos pero lo que un característica del parque es que no  está asfaltado ni adecuado para que la gente transite mucho…así que el polvo, la arena y los tábanos (típico de la Patagónia) acompañarían a las altas temperaturas que íbamos a sufrir esos 2 días.

Entramos en el Parque con Vicente, un profesor jubilado que nos levantó antes de la puerta de entrada. Nos contó que él antes trabajaba en la escuela del parque, también el por qué del nombre y nos explicó que había una zona no transitable por los humanos por temas de estudios varios…será que lo destrozamos todo y es la única forma de protegerlo, qué lástima!. Nos advirtió también del tema del hantavirus, una enfermedad que se transmite a través de las deposiciones de las ratas al comer la caña colihue…muy común en la Patagónia y que florece solamente cada 10 años. ¿qué hacer? Nunca quedarse en sitios cerrados y repletos de arbustos y cañas… está muy bien que los locales nos avisen de estas cosas ya que en información turística esto ni lo mencionanl!





Estábamos llegando al lago....



Vicente nos dejó en el Lago Futalaufquen. Él venía a practicar Kayak y nos acercó hasta un lugar con dormis, no podía creer que con tales mochilas no lleváramos carpas…jajaja…pero al final conseguimos negociar una cabaña con baño privado a 100 pesos la noche porque no había nadie, sino, el precio sube a 350! Nos quedamos en el fantástico jardín tomando mate, relajándonos y paseando por la orilla del lago. Hay que decir que aunque se notaban las cenizas del volcán era tranquilo y bello igual



Más tarde comeríamos el resto de nuestras empanadas salteñas y nos relajaríamos un pelín más. Cuando el sol y el calor bajaron un pelín fuimos de vuelta a la orilla para seguir disfrutando de las vistas, el lago, el agua y simplemente el tiempo.


Esperábamos que llegara la puesta de sol…pero las 20:00 era demasiado pronto para esa zona así que nos mojaríamos un pelín, volveríamos a la sala de trabajo y más tarde de vuelta a otra zonita del lago…



Sobre las 21:30 nos acercamos a otra zona del lago para ver la puesta de sol pero tuvimos que aceptar que la ceniza no nos dejaría ver absolutamente nada. No tendríamos una foto bonita ni tampoco veríamos el sol esconderse así que nosotras  recuperamos el juego de las piedras saltarinas que tanto nos gusta y nos ayudó a pasar las horas…simplemente disfrutando de estas sencilleces y lindos momentos que te enseñan que la mayoría de veces no necesitas nada más.

Por la noche acabaríamos con el trabajo de los vídeos y nos acostaríamos sin saber qué nos depararía el nuevo día, eso si, seguiríamos cruzando el Parque.

Por la mañana, abandonamos las cabañas prontito. En este parque no circula prácticamente nadie a no ser que sea temporada alta así que solamente pasaban algunos trabajadores de una obra que estaban haciendo. Nosotras…con nuestro optimismo, seguimos sonriendo…y buenniiissiiimmmmo, una chica que trabajaba en otras cabañas nos llevaría hasta el Río Arrayanes, un curso de agua que une en un tramo de 5kms el lago Fualaufquen y el lago Verde. La chica majísima, los Tabanos seguían con nosotras y el calor hizo que nos fuéramos a refrescar al río.




Seguimos Anina, Montse y los 50 tábanos alrededor. De verdad, la insistencia sobre ello es porque incluso en algún momento nos llegaron a desesperar. Te persiguen, te pican, te molestan y, si te paras, llega un momento que no puedes con ello….pero si te mueves, todavía es peor. Tenemos que decir que llegó un punto que decidimos ni parar a comer porque era insoportable…tenerlo en cuenta.
Cuando nos daban una mini tregua parábamos en una sombra y esperábamos, esperábamos y esperábamos… Aquí no pasa nadie y ya empezábamos a pensar que hoy no nos moveríamos de ahí cerquita…

Finalmente, cuando menos lo esperábamos, nos pasó una de las historias más insólitas de estos días. Bajo el calor y el polvo visualizamos una “carraca” de coche que iba a 10 kms horas con dos chicos dentro completamente auténticos con sus boinas, camisa de cuadros, pelo oscuro y la parte trasera llena de mantas hechas a base de pieles de oveja.

Los paramos y les preguntamos hacia dónde iban y su respuesta fue “No lo sabemos” con lo que en ese momento pensamos que ellos estaban peor que nosotras…pero cuando volvimos a preguntar nos dimos cuenta que ellos ganaban…jajaja…su respuesta fue: “ Seguimos adelante hasta que nos encontremos con nuestro hermano que viene con 3 caballos”…¿Cómo?...pero bueno, a nosotras, mientras sea en dirección norte, nos valía así que ni cortas no perezosas nos subimos al coche a 40 grados, apartamos los bártulos y pegamos nuestras caras a la ventana para buscar a alguien que viene con 3 caballos…no podía ser que fuera tan complicado, pero nuestras caras desconcierto lo decían todo, eso sí, nos reímos mucho en silencio.

De golpe apareció el gaucho más auténtico de todos con sus pantalones estilo bombacha y montado en su super caballo y arreando a otros 2 caballos. Ahí nos detuvimos, atamos a los caballo, plantamos el mantel, prepararon unos mates y sacaron una bolsa con milanesas y pan para comer los sándwiches de milanesa de lo más auténtico.


De postre, cambio de herraduras a los caballos y otros matecitos con agua calentada en una pava de una lata de “leche El Nido”…cuánto aprenderíamos en supervivencia solamente con una semanita con lo amigos gauchos!!
  
Fue una experiencia realmente agradable, auténtica y gratificante que nos llevamos en nuestra mochila además del cuchillo que nos regalaron para que tuviéramos un recuerdo suyo…no teníamos palabras y seguimos nuestro camino con una sonrisa inmensa.

El último tramo hasta El Bolsón lo haríamos con una familia que estaba recorriendo. Pasamos por el Lago y Pueblo de Rivadavia, avanzamos por caminos patagónicos y aparecimos, al cabo de 2 horitas, en el Bolsón…no sin parar en cada cartel de pueblo que cruzábamos para tomar una fotito, gajes del oficio del “dedista”.




 En el Bolsón nos quedaríamos un par de días para disfrutar del tal “ambiente hippie”…

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